Jornadas de trabajo y reflexión
¿Quien cuida al trabajador?
Interrogantes sobre el malestar del trabajador del campo de lo social
Fundamentación
Categorías y conceptos tales como “empobrecimiento”, “situación de exclusión”, “vulnerabilidad”, “deserción escolar”, “analfabetismo”, “inseguridad”, “adicciones”, “abuso sexual”, “falta de viviendas”, “falta de escuelas”, “problemas de salud”, “desnutrición”, forman parte de las diversas manifestaciones de la cuestión social con la que día a día nos toca intervenir. Creemos que estas no son producto del azar o de la naturaleza, sino de una larga construcción histórica, social, política y económica que en nuestro país, como en el resto de los países latinoamericanos dan muestra de lo que implicó la implementación del sistema capitalista y del modelo neoliberal.
La intervención del estado en términos de políticas sociales la mayoría de las veces se limita a designar profesionales “supuestamente idóneos” sin definiciones presupuestarias e institucionales acordes, esto demuestra una falta de planificación de políticas sociales universales e integrales, donde los trabajadores quedamos asumiendo responsabilidades que no nos son propias, que no contamos con los recursos, ni con el poder para dar respuestas, “gestionando su trabajo en la emergencia, entendida como urgencia cotidiana, en una función de bomberos, respondiendo a lo que venga con lo que se tiene”, adquiriendo altos grados de exposición frente a la población con las cuales trabajamos.
¿Cómo nos relacionamos con las políticas sociales? ¿somos parte de ellas? ¿Podemos incidir en su definición? ¿ante la población somos la “encarnación” de estas políticas?
En el marco de la emergencia, no hay claros limites que ordenen nuestro quehacer cotidiano, esto exige un plus de energía psíquica y física para responder a lo inesperado, a lo imprevisto, exponiéndonos a altos niveles de violencia, institucional, simbólica, etc.
En muchos casos buscamos culpabilizar a un otro, un otro cercano, para justificar o sostener la incompatibilidad de trabajar en la complejidad de lo social en el marco de la inmediatez, de la incertidumbre, de la soledad, aportando aún mas a un individualismo que mira una realidad en partes desconectadas entre si, sin origen, sin historia…
Consideramos que la acción sin mediación de la reflexión carece de sentido para la intervención, disminuyendo o anulando nuestra capacidad de producir con otros, “despotenciando” nuestro trabajo. ¿Esto tiene efectos en nuestras intervenciones? ¿Podemos “registrar” el malestar que nos genera? ¿Podemos enunciarlo?¿Podemos hacer algo con esto? ¿Qué hacemos?
Los efectos en las cabezas y cuerpos de cada uno de los trabajadores son cada vez más evidentes, más visibles, más duros… y solemos vivenciarlos como una responsabilidad individual a la hora de asumirlos…
A estas dificultades diarias de poder enfrentar las diferentes demandas… de arriba, de abajo, del medio… de todos lados… se suma la incertidumbre de muchos en relación a la estabilidad laboral… a la precarización… a la necesidad de tener que trabajar en varios lugares para poder llegar a fin de mes…
Estas jornadas intentan abrir un espacio que posibilite hablar y escuchar sobre el malestar de los trabajadores en el campo de lo social, con el objetivo de reflexionar sobre otras posibles alternativas a las actuales. Abordar la problemática del malestar, no solo desde la perspectiva teórica, sino y sobre todo desde diferentes espacios de trabajo vivencial en relación a lo que nos pasa, a lo que sentimos, a lo que padecemos, conocer la situación del otro, intercambiar experiencias, aproximarnos a lo vivenciado por nuestro pares, como forma de elaborar el malestar, politizarlo y pensar propuestas y alternativas, evitando quedar atrapados en una catarsis, en la cual tenemos la sensación, real o simbólica, de que nadie nos cuida.